La leucemia infantil es un tipo de cáncer que se origina en la médula ósea y afecta las células sanguíneas. Es el cáncer más común en niños y adolescentes, representando aproximadamente el 30% de todos los cánceres infantiles. La leucemia se produce cuando la médula ósea produce una cantidad excesiva de glóbulos blancos anormales, que desplazan a las células sanguíneas normales y provocan diversos problemas de salud. Los signos y síntomas de la leucemia infantil pueden coincidir con los de otras enfermedades infantiles comunes, lo que dificulta el diagnóstico temprano. Sin embargo, conocer los posibles síntomas y una evaluación médica oportuna son cruciales para un tratamiento eficaz y mejorar los resultados. En la siguiente sección del blog, conocerá las causas, los riesgos, los síntomas, las opciones de tratamiento y las estrategias de afrontamiento de la leucemia infantil.
Causa y factor de la leucemia
La leucemia se produce cuando cambios o mutaciones en el ADN de las células de la médula ósea provocan su crecimiento y división descontrolados, formando glóbulos blancos anormales. Si bien la mayoría de los casos de leucemia infantil no están relacionados con ningún factor de riesgo identificable, ciertos factores pueden aumentar la probabilidad de que un niño desarrolle la enfermedad.
Causas de la leucemia infantil
- Mutaciones genéticas:
- La leucemia se debe principalmente a mutaciones genéticas en el ADN de las células sanguíneas. Estas mutaciones pueden ser adquiridas (se desarrollan después del nacimiento) o hereditarias (presentes al nacer).
- Estas mutaciones pueden provocar la sobreproducción de glóbulos blancos inmaduros o anormales, lo que puede desplazar a las células sanguíneas sanas en la médula ósea.
- Anomalías cromosómicas:
- Algunos niños con leucemia presentan anomalías cromosómicas específicas. Por ejemplo, el cromosoma Filadelfia (translocación entre los cromosomas 9 y 22) se asocia con ciertos tipos de leucemia, como la leucemia mieloide crónica (LMC) y algunos casos de leucemia linfoblástica aguda (LLA).
- Exposiciones ambientales y químicas:
- La exposición a altos niveles de radiación, como los producidos por accidentes nucleares o radioterapia, puede aumentar el riesgo de leucemia.
- La exposición a ciertas sustancias químicas, como el benceno (presente en entornos industriales o en el humo del cigarrillo), se ha relacionado con un mayor riesgo de leucemia.
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Factores de riesgo de leucemia infantil
Si bien la mayoría de los niños con leucemia no tienen factores de riesgo conocidos, ciertas afecciones o exposiciones pueden aumentar el riesgo:
Desordenes genéticos:
Los niños con ciertas afecciones genéticas tienen un mayor riesgo de desarrollar leucemia. Existen diversas maneras de contraer un trastorno genético, entre ellas:
- Síndrome de Down: Los niños con síndrome de Down tienen un riesgo 10 a 20 veces mayor de desarrollar leucemia, particularmente LLA o leucemia megacarioblástica aguda (un tipo de LMA).
- Síndrome de Li-Fraumeni: Una enfermedad hereditaria causada por una mutación en el gen supresor de tumores TP53.
- Neurofibromatosis tipo 1 (NF1): Un trastorno genético que aumenta el riesgo de ciertos tipos de cáncer, incluida la leucemia.
- Anemia de Fanconi y síndrome de Bloom: Trastornos genéticos raros que afectan la reparación del ADN y aumentan el riesgo de desarrollar leucemia.
Historia familiar:
- Los antecedentes familiares de leucemia pueden aumentar levemente el riesgo de un niño, especialmente si un hermano ha tenido leucemia.
- Ciertas mutaciones genéticas hereditarias pueden transmitirse de padres a hijos y aumentar el riesgo de leucemia.
Tratamiento previo del cáncer:
- Los niños que se han sometido a quimioterapia o radioterapia para otros tipos de cáncer tienen un mayor riesgo de desarrollar leucemia secundaria, especialmente leucemia mieloide aguda (LMA).
Supresión del sistema inmunológico:
- Los niños con sistemas inmunes debilitados, como aquellos que han recibido un trasplante de órgano y toman medicamentos inmunosupresores, tienen mayor riesgo de padecer leucemia.
Exposición a altos niveles de radiación:
- La exposición a altas dosis de radiación, como la causada por radioterapia o accidentes nucleares, aumenta el riesgo. Sin embargo, las exposiciones cotidianas, como las radiografías o las tomografías computarizadas, suponen un riesgo mucho menor.
Exposición a sustancias químicas:
- La exposición prolongada a ciertas sustancias químicas, como el benceno, se asocia con un mayor riesgo de leucemia. Sin embargo, estas exposiciones son más comunes en entornos industriales.
Exposiciones en el útero:
- Algunos estudios sugieren que ciertas exposiciones prenatales, como a los rayos X o a ciertas sustancias químicas, pueden aumentar el riesgo, aunque estos riesgos son generalmente bajos.
Síntomas comunes de leucemia en niños
Fatiga y debilidad:
- Uno de los síntomas más comunes es la fatiga y la debilidad persistentes. Esto se debe a que la leucemia puede causar anemia (un recuento bajo de glóbulos rojos), lo que reduce la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno.
Infecciones frecuentes y fiebre:
- Los niños con leucemia suelen tener infecciones frecuentes porque los glóbulos blancos anormales no funcionan correctamente para combatir las infecciones. La fiebre recurrente sin otras causas también puede ser un signo.
Fácil aparición de moretones o sangrado:
- Debido al bajo recuento de plaquetas (trombocitopenia), los niños con leucemia pueden presentar hematomas con facilidad, hemorragias nasales frecuentes o sangrado prolongado por cortes menores. También pueden presentar pequeñas manchas rojas o moradas en la piel (petequias), que son pequeñas hemorragias subcutáneas.
Dolor de huesos y articulaciones:
- Las células leucémicas pueden acumularse en la médula ósea, causando dolor en los huesos o las articulaciones. Esto suele manifestarse como dolor persistente en las piernas o los brazos, que puede interferir con las actividades normales.
Ganglios linfáticos inflamados:
- La inflamación de los ganglios linfáticos (glándulas) del cuello, las axilas o la ingle puede ocurrir a medida que las células leucémicas se propagan a estas zonas. La inflamación de los ganglios linfáticos puede ser indolora, pero puede ser visible o palparse como bultos.
Hinchazón o dolor en el abdomen:
- El agrandamiento del bazo (esplenomegalia) o del hígado (hepatomegalia) puede causar hinchazón o dolor en la parte superior izquierda o derecha del abdomen. Esto también puede provocar sensación de saciedad o pérdida de apetito.
Piel pálida:
- La piel pálida o cetrina puede ser un signo de anemia causada por una reducción de glóbulos rojos sanos. Este síntoma suele ir acompañado de fatiga y dificultad para respirar.
Pérdida de apetito y pérdida de peso:
- Los niños con leucemia pueden experimentar disminución del apetito, lo que lleva a pérdida de peso. Esto podría deberse a un agrandamiento del bazo o del hígado que presiona el estómago, causando una sensación de saciedad después de comer pequeñas cantidades.
Sudores nocturnos:
- Los sudores nocturnos, o sudoración excesiva durante el sueño, pueden ser otro síntoma de leucemia. Estos pueden ser bastante graves y provocar que la ropa de cama quede empapada.
Dolores de cabeza, mareos o convulsiones:
- Si las células leucémicas se propagan al sistema nervioso central (SNC), pueden causar síntomas como dolores de cabeza, mareos, visión borrosa, vómitos, dificultad para concentrarse o incluso convulsiones.
Dificultad para respirar o dificultad para respirar:
- La anemia o un timo agrandado (una glándula en el pecho que puede presionar la tráquea) pueden causar síntomas respiratorios, que incluyen falta de aire o dificultad para respirar.
Síntomas menos comunes
Erupciones o problemas de encías:
- Algunos niños pueden desarrollar erupciones en la piel o tener encías inflamadas o sangrantes debido a la propagación de células leucémicas a estas áreas.
Cojera inexplicable o dificultad para caminar:
- El dolor en las piernas o los huesos puede provocar dificultad para caminar o cojera, especialmente en niños más pequeños.
Cuándo buscar atención médica
Los síntomas de la leucemia pueden parecerse a los de otras enfermedades infantiles más comunes, y es posible que los padres no sospechen inmediatamente que se trata de cáncer. Sin embargo, si un niño presenta múltiples síntomas o si estos persisten sin una causa evidente, es importante buscar atención médica. Un pediatra generalmente realizará una exploración física y podría solicitar análisis de sangre, como un hemograma completo, para detectar niveles anormales de células sanguíneas. Si se sospecha leucemia, se pueden realizar pruebas adicionales, como una biopsia de médula ósea, para confirmar el diagnóstico.
Diagnóstico de leucemia en niños
El diagnóstico de leucemia en niños implica una serie de pruebas y evaluaciones para confirmar la presencia de células leucémicas, determinar el tipo y subtipo, y orientar el plan de tratamiento. El proceso diagnóstico suele comenzar con una historia clínica y una exploración física exhaustivas, seguidas de diversas pruebas de laboratorio, estudios de imagen y procedimientos especializados.
Pasos en el diagnóstico de leucemia en niños
- Historial Médico y Examen Físico:
- El médico comienza tomando una historia clínica detallada, incluyendo cualquier síntoma que el niño haya estado experimentando, su duración y cualquier antecedente familiar de leucemia u otros tipos de cáncer.
- Un examen físico puede revelar signos de leucemia, como piel pálida, agrandamiento de los ganglios linfáticos, el bazo o el hígado, hematomas o erupciones cutáneas.
- Pruebas de laboratorio:
- Se realizan varios análisis de sangre y de laboratorio para detectar anomalías que puedan sugerir leucemia.
- Conteo sanguíneo completo (CBC):
- El hemograma completo (HC) es el primer análisis de sangre, y el más común, que se utiliza para diagnosticar la leucemia. Mide los niveles de diferentes tipos de células sanguíneas, como glóbulos rojos (GR), glóbulos blancos (GB) y plaquetas.
- Los hallazgos que pueden indicar leucemia incluyen:
- Recuento alto o bajo de glóbulos blancos
- Recuento bajo de glóbulos rojos (anemia)
- Recuento bajo de plaquetas (trombocitopenia)
b. Frotis de sangre periférica:
- Se examina una gota de sangre bajo un microscopio para buscar la presencia de células blásticas y cualquier otra anomalía en el tamaño, la forma y la apariencia de las células sanguíneas.
- Los blastocitos son células inmaduras que normalmente se encuentran en la médula ósea, pero rara vez se observan en la sangre periférica. Su presencia en cantidades significativas puede indicar leucemia.
Aspiración y biopsia de médula ósea:
- Si los análisis de sangre sugieren leucemia, generalmente se realiza una aspiración y biopsia de médula ósea para confirmar el diagnóstico.
- Se toma una muestra de médula ósea del hueso de la cadera con una aguja (aspiración) y se extrae un pequeño trozo de tejido de médula ósea (biopsia).
- Las muestras se examinan bajo un microscopio para identificar la cantidad y el tipo de células anormales (células blásticas) y para determinar el tipo de leucemia (por ejemplo, LLA, LMA).
- Se pueden realizar tinciones especiales y pruebas genéticas en estas muestras para caracterizar mejor la leucemia.
Punción lumbar (punción lumbar):
- Se realiza una punción lumbar para verificar si las células leucémicas se han diseminado al líquido cefalorraquídeo (LCR), que rodea el cerebro y la médula espinal.
- Se recoge una pequeña cantidad de LCR de la parte baja de la espalda con una aguja fina y se examina para detectar la presencia de células leucémicas.
Inmunofenotipificación (citometría de flujo):
- Esta prueba utiliza anticuerpos para detectar proteínas específicas en la superficie de las células, lo que ayuda a identificar el tipo de leucemia.
- La citometría de flujo puede diferenciar entre distintos tipos de leucemia (por ejemplo, LLA versus LMA) al identificar marcadores específicos en la superficie de las células leucémicas (inmunofenotipificación).
Pruebas citogenéticas y moleculares:
- El análisis citogenético busca anomalías cromosómicas específicas en las células leucémicas, como translocaciones, deleciones o adiciones.
- Hibridación in situ con fluorescencia (FISH): una prueba más avanzada que busca anomalías genéticas específicas en las células.
- Reacción en cadena de la polimerasa (PCR): una prueba altamente sensible que puede detectar mutaciones o translocaciones genéticas específicas, como el cromosoma Filadelfia, que pueden ayudar a orientar las decisiones de tratamiento.
Pruebas de imagen:
- Radiografía del pecho.
- Ecografía o tomografía computarizada
- Imagen de Resonancia Magnética (MRI).
Otras pruebas:
- Pruebas de química sanguínea: para evaluar la función de órganos como el hígado y los riñones y detectar cualquier desequilibrio electrolítico o niveles altos de ácido úrico (que pueden ocurrir debido a la rápida renovación celular en la leucemia).
- Tipificación del antígeno leucocitario humano (HLA): puede realizarse si se está considerando un trasplante de células madre como parte del plan de tratamiento.
Estadificación y clasificación
Una vez confirmada la leucemia, se clasifica según su tipo y subtipo, lo cual es crucial para determinar el plan de tratamiento adecuado. La leucemia infantil no se estadifica como otros tipos de cáncer; en cambio, se categoriza según características específicas, como:
- El tipo de célula sanguínea afectada (linfoide vs. mieloide).
- Las mutaciones genéticas o anomalías cromosómicas.
- La presencia o ausencia de células leucémicas en el sistema nervioso central (SNC).
Importancia de un diagnóstico preciso
Un diagnóstico preciso y completo es esencial para seleccionar la estrategia de tratamiento más eficaz para cada niño. El diagnóstico ayuda a determinar si el niño necesita un tratamiento estándar, una terapia más intensiva o participar en un ensayo clínico para nuevos tratamientos.
Tratamiento para la leucemia
El tratamiento de la leucemia infantil varía según el tipo de leucemia, la edad del niño, su estado general de salud y las anomalías genéticas en las células leucémicas. El objetivo del tratamiento es lograr la remisión (ausencia de células leucémicas detectables) y, en última instancia, la curación del niño. Los tratamientos modernos para la leucemia infantil son muy eficaces.
Opciones de tratamiento para la leucemia infantil
Quimioterapia
- Quimioterapia: es la piedra angular del tratamiento para la mayoría de los tipos de leucemia infantil, especialmente para la leucemia linfoblástica aguda (LLA) y la leucemia mieloide aguda (LMA). Consiste en el uso de medicamentos para destruir las células leucémicas que se dividen rápidamente.
Fases de la quimioterapia para la LLA:
- Fase de inducción: La primera fase tiene como objetivo destruir la mayoría de las células leucémicas en la sangre y la médula ósea, logrando así la remisión. Esta fase suele durar de 4 a 6 semanas.
- Fase de consolidación (intensificación): Una vez alcanzada la remisión, esta fase se centra en eliminar las células leucémicas restantes y prevenir las recaídas. Implica una quimioterapia más intensiva y puede durar varios meses.
- Fase de mantenimiento: Esta fase utiliza dosis más bajas de quimioterapia para mantener la leucemia en remisión. Suele durar de 2 a 3 años e incluye quimioterapia oral regular y, ocasionalmente, quimioterapia intravenosa.
- Quimioterapia para la LMA: el tratamiento para la LMA generalmente implica fases similares, pero la quimioterapia de inducción es más intensa y la terapia de consolidación a menudo incluye un trasplante de células madre.
Terapia dirigida
- La terapia dirigida utiliza medicamentos que atacan específicamente a proteínas o genes anormales en las células leucémicas, reduciendo el daño a las células normales.
- Ejemplos de terapias dirigidas:
- Inhibidores de la tirosina quinasa (TKI): como imatinib (Gleevec) y masitinib, utilizados para células leucémicas con el cromosoma Filadelfia (LLA o LMC Ph+).
- Anticuerpos monoclonales: medicamentos como blinatumomab e inotuzumab ozogamicina se dirigen a proteínas específicas de las células leucémicas, como CD19 o CD22.
- Las terapias dirigidas a menudo se utilizan en combinación con quimioterapia para obtener mejores resultados.
Radioterapia
- La radioterapia utiliza rayos X de alta energía para destruir las células cancerosas o prevenir su crecimiento. Se utiliza con menos frecuencia en el tratamiento de la leucemia infantil, pero puede ser necesaria en ciertos casos.
- Usos de la radioterapia:
- Si la leucemia se ha propagado al sistema nervioso central (SNC), los testículos u otras áreas.
- Antes de un trasplante de células madre para preparar la médula ósea.
- En casos de leucemia de alto riesgo o recidivante donde se necesita control localizado.
Trasplante de células madre (trasplante de médula ósea)
- Un trasplante de células madre implica reemplazar la médula ósea enferma con células madre sanas de un donante. Esto permite el uso de quimioterapia y/o radioterapia de dosis alta para destruir todas las células leucémicas.
- Tipos de trasplantes de células madre:
- Trasplante alogénico de células madre: Las células madre provienen de un donante compatible (a menudo, un hermano). Este es el tipo más común de leucemia.
- Trasplante autólogo de células madre: las propias células madre del niño se recogen antes del tratamiento intensivo y luego se vuelven a infundir después del tratamiento.
- Los trasplantes de células madre se utilizan con mayor frecuencia para la leucemia mieloide aguda, la leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo o cuando la leucemia recae después del tratamiento inicial.
Inmunoterapia
Inmunoterapia- aprovecha el sistema inmunológico del cuerpo para reconocer y destruir las células leucémicas.
- Tipos de inmunoterapias:
- Terapia CAR T-Cll (Terapia de Células T con Receptor de Antígeno Quimérico): Este innovador tratamiento modifica las propias células T del paciente para atacar y destruir las células leucémicas. Ha sido particularmente eficaz en el tratamiento de la LLA recidivante o refractaria.
- Anticuerpos monoclonales: medicamentos que se unen a proteínas específicas de las células leucémicas y las marcan para que sean destruidas por el sistema inmunitario (p. ej., rituximab, blinatumomab).
Corticosteroides:
- Esteroides: como la prednisona y la dexametasona, se suelen usar en combinación con la quimioterapia para ayudar a eliminar las células leucémicas y reducir la inflamación. Son un componente fundamental del tratamiento, especialmente para la leucemia linfoblástica aguda (LLA).
Cuidados de apoyo
El tratamiento de la leucemia puede ser intensivo y provocar diversos efectos secundarios. Los cuidados paliativos son esenciales para controlar los síntomas y las complicaciones, garantizando así el bienestar general del niño. Por lo tanto, existen otras maneras de brindar cuidados paliativos, como las siguientes:
- Antibióticos y antivirales: Para prevenir o tratar infecciones, ya que el sistema inmunológico se debilita durante el tratamiento.
- Transfusiones de sangre: se pueden administrar glóbulos rojos o plaquetas para controlar la anemia o problemas de sangrado.
- Factores de crecimiento: Se pueden utilizar medicamentos como el factor estimulante de colonias de granulocitos (G-CSF) para estimular la producción de glóbulos blancos y reducir el riesgo de infección.
- Apoyo nutricional: garantizar una nutrición adecuada para ayudar al niño a mantener la fuerza y apoyar la recuperación.
- Apoyo psicosocial: asesoramiento, grupos de apoyo y servicios psicológicos para ayudar a los niños y a las familias a afrontar el impacto emocional de la enfermedad y su tratamiento.
Cómo lidiar con los niños
Afrontar un diagnóstico de leucemia infantil puede ser increíblemente difícil tanto para el niño como para su familia. Atender las necesidades emocionales del niño y la familia, gestionar las rutinas diarias y desenvolverse en el sistema de salud son componentes fundamentales para afrontar la situación.
Estrategias emocionales para afrontar la leucemia infantil
Comunicación abierta:
- Permita que el niño exprese sus sentimientos, miedos y preguntas. Use un lenguaje apropiado para su edad para ayudarle a comprender lo que está sucediendo.
- Sea honesto sobre el diagnóstico, el tratamiento y los posibles efectos secundarios, lo que puede ayudar a reducir el miedo y la ansiedad.
Apoyo emocional para el niño:
- Valide sus sentimientos: los niños pueden experimentar una variedad de emociones, desde miedo y enojo hasta tristeza y confusión.
- Utilice salidas creativas: anime a los niños a expresar sus emociones a través del arte, el juego o la narración de cuentos.
- Apoyo terapéutico: Los psicólogos infantiles, consejeros o terapeutas de juego especializados en oncología pediátrica pueden ayudar a los niños a procesar sus emociones, afrontar el miedo y controlar la ansiedad.
Apoyo para padres y cuidadores:
- Busque apoyo emocional: los grupos de apoyo, el asesoramiento o la terapia pueden brindar un espacio seguro para expresar estas emociones.
- Practica el autocuidado: Cuidar tu propia salud física y emocional es esencial e incluye: descansar, comer sano, hacer ejercicio regularmente o buscar apoyo cuando sea necesario.
- Manténgase informado: comprender la enfermedad, las opciones de tratamiento y los posibles efectos secundarios puede empoderar a los padres y reducir la ansiedad.
Apoyo entre hermanos:
- Incluya a los hermanos en el proceso: involúcrelos en las discusiones, anímelos a hacer preguntas y manténgalos informados de una manera apropiada para su edad.
- Proporcionar salidas emocionales: el asesoramiento o los grupos de apoyo específicos para hermanos pueden ayudarlos a abordar sus sentimientos.
Crear una sensación de normalidad:
- Mantenga las rutinas: Intente mantener rutinas y estructuras regulares en la medida de lo posible. Esto contribuye a brindar estabilidad y normalidad al niño y a la familia.
- Fomentar la interacción social: mantenerse conectado con amigos y compañeros de clase, cuando sea posible, ayuda a los niños a sentirse menos aislados y a mantener una sensación de normalidad.
Apoyo Psicosocial:
- Los hospitales suelen contar con trabajadores sociales, psicólogos, especialistas en vida infantil y programas de apoyo específicos para pacientes pediátricos con cáncer y sus familias. Estos recursos pueden ayudar a afrontar los desafíos emocionales, sociales y prácticos.
Estrategias prácticas para afrontar la leucemia infantil
- Entendiendo el plan de tratamiento:
- Mantente organizado
- Hacer preguntas
- Manejo de los efectos secundarios:
- Prepárese para los efectos secundarios comunes
- Nutrición e hidratación
- Apoyo práctico para la vida diaria:
- Asistencia financiera
- Cuidado de niños y ayuda doméstica
- Arreglos de trabajo flexibles
- Gestión de estancias hospitalarias y visitas frecuentes:
- Empacar artículos de comodidad
- Prepare un “bolso de hospital”
- Apoyo educativo:
- Mantener la escolarización
- Comunicarse con los educadores
- Creación de una red de apoyo:
- Busque grupos de apoyo
- Usen los recursos de la comunidad
- Navegando por el sistema de salud:
- Comprender la cobertura de seguro
- Defienda a su hijo
- Construyendo resiliencia y esperanza
- Celebrar hitos
- Manténgase positivo pero realista
- Concéntrese en lo que puede controlar
Conclusión
Si bien el diagnóstico de leucemia en niños es un evento abrumador que cambia la vida, los avances médicos continuos y los enfoques de atención integral brindan una gran esperanza. Con un tratamiento oportuno y eficaz, muchos niños con leucemia pueden lograr una remisión a largo plazo y llevar una vida sana y plena. Es fundamental centrarse en las necesidades médicas y emocionales del niño y su familia, fomentando la resiliencia y la esperanza a lo largo del camino. La colaboración con profesionales de la salud, el acceso a recursos y el apoyo de la familia, los amigos y la comunidad pueden marcar una gran diferencia en la experiencia y el pronóstico de las personas afectadas por la leucemia infantil.
Himang
Autor
Himang Gupta es un hábil redactor de contenido médico con una licenciatura en Biotecnología y una amplia experiencia en la creación de blogs atractivos e informativos. Apasionado por simplificar temas médicos complejos, se asegura de que su contenido conecte con los lectores. Cuando no investiga ni escribe, Himang disfruta navegando por Instagram, contando chistes y saboreando el elaichi, su mejor placer después de una productiva sesión de escritura.
Guneet Bindra
Crítico
Guneet Bhatia es la fundadora de HOSPIDIO y una experta revisora de contenido con amplia experiencia en desarrollo de contenido médico, diseño instruccional y blogs. Apasionada por la creación de contenido impactante, se destaca por garantizar la precisión y claridad de cada pieza. Guneet disfruta entablando conversaciones significativas con personas de diversos orígenes étnicos y culturales, lo que enriquece su perspectiva. En su tiempo libre, disfruta del tiempo de calidad con su familia, disfruta de la buena música y le encanta generar ideas innovadoras con su equipo.

